martes, 26 de julio de 2011

Sick & tired

Otra vez la estúpida misma mierda en la televisión. Siempre la misma basura. Él, como un muerto delante de la caja tonta aportando sombras a la estampa bovina, en el prime time de los corrales y circos varios. Mírale, solo hace falta que salga el friki de turno en la tele para que muestre el contenido de sus intestinos al mundo. Vale, ahí sale, que dios nos coja confesados.
 Resulta hasta divertido ver como se convulsiona llevandose las mano a la garganta como si así fuera capaz de contener todo ese fétido elemento, como cuando aprietas el pitorro de un globo secuestrando el aire, helio o agua de su interior. Mírale, con esa cara de angustia e impotencia sobre su sillón de cuero, Ektorp jennylund, del Ikea, con la marca de su orondo trasero cavado a fuerza de flatulencias radioactivas.
Parece que se le van a salir los ojos de las órbitas, enramillados e inyectados en sangre, puede que se ahogue antes de echar la raba. Si te fijas puedes hasta ver como se abren los poros de su sebosas mejillas, buscando el aire que sus pulmones son incapaces de succionar. ¡Oh por Dios! Va a estirar la pata. Esto es mas emocionante que el ultimo capitulo de Friends. Eso si que era buena programación.
Ahí esta de nuevo, vuelve a la carga. Con todo lo que esta tardando ya podría haberse ido a vomitar al baño. Puto seboso. ¿Alguien podrá encontrar erotismo a esas arritmias regurgitadoras? Lo dudo, nadie es tan raro.
¿Se puede saber que coño ha comido ese bastardo? Dios... Sea lo que sea es solido, se puede hasta sentir como le va quemando el esófago a medida que se dirige a su primer debut como producto diarreico del estomago. Que alguien me traiga unas palomitas, esto promete.
Ya viene. ¡Es un niño! Demasiadas emociones fuertes. Creo que deliro.
Un momento... ¿Eso es sangre? Si, es sangre, y ligeramente coagulada, lleva por lo menos un par de días muerta. ¡Cielos! Es asqueroso... Esto pierde interés por momentos. Sera mejor que me vaya, aqui no pinto na....Un momento.¡Lo ha echado!¡Al final el muy hijo de puta lo ha echado! ¿Que es? ¿Que es?
Veo rojo, no estoy muy seguro de si es rojo o es la capa de sangre que lo abraza lo que veo. Espera. Se mueve, si, estoy seguro, se esta moviendo. Palpita. Con sutileza, como un pez fuera del agua respirando muerte por sus branqueas resecas. Con cada espasmo se arrastra por el suelo queriendo escapar, agarrándose a la vida, dejando un reguero rojo pasión, que cala en las retinas e impacta contra el vació.
Era su corazón y yo, en el fondo, lo supe desde el principio.


miércoles, 20 de julio de 2011

Media mirada que descompone el mundo

Cada vez que cerraba los ojos y me adentraba en aquel reino de oscuridad que suponía mi quietud mental, allí estaba, convertido en el rey de aquel mundo que un día fue mio, alimentando mis pesadillas con flashazos de sus zarpas ensangrentadas por todo cuanto me importaba en la vida, desollando todo aquello por lo que un día luche, hundiendo sus fauces en la carne de cuanto me rodeaba.
Jamas podre olvidar como se abría paso, con tanta facilidad, en la piel de sus victimas mientras estas dejaban la punta de sus dedos en carne viva, tratando de atrapar su vida contra las paredes de ladrillo, ralentizándose la imagen de sus uñas clavadas en la pared, llenas de sangre y piel muerta, caer cobre el cuero cabelludo sin vida de su antiguo dueño. Una dulce estampa de muerte, que se mezclaba con la sangre, ya no se de quien, que se esparcía sobre el parquet.
Aun me falta el aire cuando recuerdo como me obligaba a contener el aliento para no convertirme en un trozo de carne mas, sin identidad, con la huella de la muerte tatuada sobre cualquier parte de carne que quedara al descubierto. Masticaba mis lagrimas como si fuera un chicle Happident y me hundía la cabeza entre las rodillas, acallando los gritos que me acuchillaban el pecho. Pum, pum, pum. Sentía los latidos de mi corazón como un tambor en medio de un ritual aborigen, ensordeciendo mi escondite. Temía que me delatara, que las contracciones y dilataciones de mi corazón, las que me daban la vida, me la arrebatasen.
No recuerdo mas que vísceras y cuerpos defenestrados tirados sobre la habitación sin ningún tipo de humanidad. La ultima imagen que tengo antes de despertarme en el hospital es la de medio ojo encima de una mano muerta. Era azul. Y recuerdo que solo podía pensar en donde estaría  la otra mitad.

martes, 19 de julio de 2011

Wake me up before you go go

No para de acosarme el ruido de unos tacones. Toc, toc toc. Todo el rato pisándome el animo, minandome la constancia y la moral de una forma como nunca antes me lo habían hecho, sintiéndome desprotegido, vulnerable. Todas las imágenes que creía conocer se desvanecen como el humo, retorciéndose y desdoblándose de forma que son inocuas a mis sentidos. Como pasa siempre, un día te despiertas con un brazo mas grande, la oreja izquierda o la constancia minada, los despertares son así, amargos, como un chupito de tequila reposado.
Te sangran los colores y se mojan los sonidos, como esa forma que no distingues por la noche, siempre es algo nuevo y fascinante, algo que te atrapa en un circulo vicioso de mares de tinta y bruma seca del que ni siquiera piensas en escapar. Algo a lo que te acostumbras, repitiendote que el remedio es peor que la emfermedad.

Ambientes tibios

Siempre que sacaba los pies de la cama sentía calor, ya podía hacer el mas asfixiante calor o sufrir el mas helador de los inviernos que sus pies iban a arder al salir de la cama.
 Había visitado médicos, psicólogos y a un centenar mas de especialistas que solo pretendían hincharla a narcóticos que funcionaban de placebos obviando sus problemas y ofreciendole unos golpecitos en el hombro.
Su problema estaba empezando ha afectar a su familia y amigos, quemados bajo la impotencia y el escepticismo de quien solo quiere que cierres el pico.
A medida que el problema se iba aparcando, las salidas nocturnas que efectuaban sus pinreles se caracterizaban por las circunferencias que el calor describía sobre la planta de los pies, difíciles de interpretar debido a los espacios de tiempo entre uno y otro.
Es difícil lidiar con los problemas mas cotidianos, ya que lo mas común se torna anormal bajo la atenta mirada de unos verdugos que se ocultan tras un capirote de hipocresía creando un muro entre ellos y su identidad, tan familiar y reconfortante como cualquier otra.

jueves, 14 de julio de 2011

A mil por hora


Emergió en una habitación en la que jamas había estado. Las esquinas parecían chamuscadas, lamidas por una incipiente oscuridad que evadía su procedencia, invitando a lo desconocido a perderse por sus intrincadas paredes. Olía a esa humedad que entra a borbotones por la nariz y te hace creer que vas a criar un moho que te arañe los pulmones, contaminándolo todo.
 Si, el hecho de flotar en medio de un sueño le producía una sensación similar al queso de tetilla derritiéndose en tu boca, echando una carrera al éxtasis de placer. Lo sentía suyo. 
Trato de mover los brazos sin éxito. ¿Que ocurría? Ladeo la cabeza y se dio cuenta de que no tenia brazos, tan solo una carcasa ovalada que recubría todo su cuerpo. Si es que aquello que la contenía podia considerarse un cuerpo. No tenia brazos, no tenia piernas, ni cabeza y no estaba segura de poder llamar ojos a aquel agujero que la permitía contemplar como las paredes tomaban curvas imposibles.
No alcanzaba a ver la totalidad de su cuerpo pero ella sintió que se había transformado en una especie de bio-organismo, una forma primitiva de semilla. Le maravillaba la idea de una inmovilidad gravitacional, girando en lo etéreo de ninguna parte, siguiendo las contracciones de aquella habitación que cambiaba constantemente de tamaño al unisono de sus emociones. 
Empezó a notar que las grietas que había en las paredes resquebrajando las quemaduras, rompiendo la sobriedad de la agonía que las barnizaba, no eran grietas sino ramificaciones adheridas a ellas, marcando la sospechosa afluencia de heteroproteinas que se deslizaban por las húmedas cavidades de su nueva prisión. Se sorprendió pensando en la posibilidad de haberse cometido en una semilla pululando dentro de su propio corazón. Esta idea la encogía el animo y le parecía interesante.
 De pronto, del techo de desprendió una placa viscosa, que la golpeo en la nuca y se deslizo por toda su espalda dejando un reguero de hemoglobina pura. Bajo la mirada hacia el agresor golpeándose con su reflejo sin forma. Esa no era su vida. algo tenia que cambiar. Hasta ese momento nunca había visto nevar, de pequeña siempre soñó con jugar con los copos que admiraba tras la pantalla del televisor. Pero ese día nevaba y con una fuerza que amenazaba con abrirle las fibras del costado. Cuando se quiso dar cuenta estaba tirada en la nieve. La realidad volvió a ella como una ola gigante empapando sus huesos, revelándola que a veces no es la realidad quien alimentaba sus días. Tic tac, tic tac, es el sonido de tu vida que se agota.