Siempre que sacaba los pies de la cama sentía calor, ya podía hacer el mas asfixiante calor o sufrir el mas helador de los inviernos que sus pies iban a arder al salir de la cama.
Había visitado médicos, psicólogos y a un centenar mas de especialistas que solo pretendían hincharla a narcóticos que funcionaban de placebos obviando sus problemas y ofreciendole unos golpecitos en el hombro.
Su problema estaba empezando ha afectar a su familia y amigos, quemados bajo la impotencia y el escepticismo de quien solo quiere que cierres el pico.
A medida que el problema se iba aparcando, las salidas nocturnas que efectuaban sus pinreles se caracterizaban por las circunferencias que el calor describía sobre la planta de los pies, difíciles de interpretar debido a los espacios de tiempo entre uno y otro.
Es difícil lidiar con los problemas mas cotidianos, ya que lo mas común se torna anormal bajo la atenta mirada de unos verdugos que se ocultan tras un capirote de hipocresía creando un muro entre ellos y su identidad, tan familiar y reconfortante como cualquier otra.
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martes, 19 de julio de 2011
jueves, 14 de julio de 2011
A mil por hora
Emergió en una habitación en la que jamas había estado. Las esquinas parecían chamuscadas, lamidas por una incipiente oscuridad que evadía su procedencia, invitando a lo desconocido a perderse por sus intrincadas paredes. Olía a esa humedad que entra a borbotones por la nariz y te hace creer que vas a criar un moho que te arañe los pulmones, contaminándolo todo.
Si, el hecho de flotar en medio de un sueño le producía una sensación similar al queso de tetilla derritiéndose en tu boca, echando una carrera al éxtasis de placer. Lo sentía suyo.
Trato de mover los brazos sin éxito. ¿Que ocurría? Ladeo la cabeza y se dio cuenta de que no tenia brazos, tan solo una carcasa ovalada que recubría todo su cuerpo. Si es que aquello que la contenía podia considerarse un cuerpo. No tenia brazos, no tenia piernas, ni cabeza y no estaba segura de poder llamar ojos a aquel agujero que la permitía contemplar como las paredes tomaban curvas imposibles.
No alcanzaba a ver la totalidad de su cuerpo pero ella sintió que se había transformado en una especie de bio-organismo, una forma primitiva de semilla. Le maravillaba la idea de una inmovilidad gravitacional, girando en lo etéreo de ninguna parte, siguiendo las contracciones de aquella habitación que cambiaba constantemente de tamaño al unisono de sus emociones.
Empezó a notar que las grietas que había en las paredes resquebrajando las quemaduras, rompiendo la sobriedad de la agonía que las barnizaba, no eran grietas sino ramificaciones adheridas a ellas, marcando la sospechosa afluencia de heteroproteinas que se deslizaban por las húmedas cavidades de su nueva prisión. Se sorprendió pensando en la posibilidad de haberse cometido en una semilla pululando dentro de su propio corazón. Esta idea la encogía el animo y le parecía interesante.
De pronto, del techo de desprendió una placa viscosa, que la golpeo en la nuca y se deslizo por toda su espalda dejando un reguero de hemoglobina pura. Bajo la mirada hacia el agresor golpeándose con su reflejo sin forma. Esa no era su vida. algo tenia que cambiar. Hasta ese momento nunca había visto nevar, de pequeña siempre soñó con jugar con los copos que admiraba tras la pantalla del televisor. Pero ese día nevaba y con una fuerza que amenazaba con abrirle las fibras del costado. Cuando se quiso dar cuenta estaba tirada en la nieve. La realidad volvió a ella como una ola gigante empapando sus huesos, revelándola que a veces no es la realidad quien alimentaba sus días. Tic tac, tic tac, es el sonido de tu vida que se agota.
jueves, 2 de junio de 2011
Legañas de realidad durmiendo en tus pestañas
Siguiendo el vuelo de una mosca, en sus loopings que peinan el aire, recorriendo cada uno de sus giros acosadores, Jeremías se percato de la importancia de los containers como forma de alimento cuando no tienes ni casa, ni perro, ni coche, ni higiene. Vestido por la mugrienta mierda de los desechos de otras personas. Alquilando las sombras que se esconden bajo los puentes a los seres mas auténticos e insólitos de la realidad.
Con el peso de la nieve adherida a sus barbas, prosigue como puede por un mundo hostil a cualquier anormalidad, encorvado bajo el yugo de los años y la injusticia social que ya pesan sobre unas ojeras construidas a base de fracasos y dramas internos.
La mañana se presentía rigida y cargada de destellos de impotencia, un carril directo a la vitrina de los recuerdos banales sin importancia, sin fruto ni recompensa viable.
En los momentos en los que el tiempo se congelaba y la imaginación viajaba haciendo cañonismo por los surcos faciales de la expresión y los años de dolor, se aventuraba a indagar en realidades alternativas que se le hacían imposibles, llenas de ostentación y vicios huecos como un saco sin fondo. Hasta que la burbuja estalla, Jeremías se vuelve a su paseo matinal arrastrando el carrito de los sueños frustrados lleno de alimentos reciclados y latas vacias, con judías desintegrándose en el fondo de sus recuerdos, como sera mientras no le quede un aliento de iniciativa personal.
Con el peso de la nieve adherida a sus barbas, prosigue como puede por un mundo hostil a cualquier anormalidad, encorvado bajo el yugo de los años y la injusticia social que ya pesan sobre unas ojeras construidas a base de fracasos y dramas internos.
La mañana se presentía rigida y cargada de destellos de impotencia, un carril directo a la vitrina de los recuerdos banales sin importancia, sin fruto ni recompensa viable.
En los momentos en los que el tiempo se congelaba y la imaginación viajaba haciendo cañonismo por los surcos faciales de la expresión y los años de dolor, se aventuraba a indagar en realidades alternativas que se le hacían imposibles, llenas de ostentación y vicios huecos como un saco sin fondo. Hasta que la burbuja estalla, Jeremías se vuelve a su paseo matinal arrastrando el carrito de los sueños frustrados lleno de alimentos reciclados y latas vacias, con judías desintegrándose en el fondo de sus recuerdos, como sera mientras no le quede un aliento de iniciativa personal.
miércoles, 1 de junio de 2011
El día donde las cosas se vuelven imposibles
Cuando rodeada de cristales rotos y colillas kamikaces la puta, tirante roto al viendo, sabe quien es, sabe a que aspira y a que no aspira, comprende que es la martir de las ilusiones de un mundo caníbal que no respeta ni a su domador.
Enjaulada en los desastres diarios de su porvenir, no permite ni se atreve a ponerle una mano encima a su destino y dirigir su vida hacia el amanecer donde los sueños salen del coma profundo para regenerar en un nuevo mañana recargado de marcos de esperanza y brillos de suerte.
Es la propia puta de su destino de denigrante aspiración vacía a posibles anhelos de felicidad. Fobia en mano canta barricadas contra el sueño etílico y el delirium tremens de una enredadera de mentiras de vaselina. Jurando al cielo que nunca volverá a pasar hambre de angustia y miedo.Rellena su tristeza con estructuras bimembres de botellas de JB mezclado con indiferencia. Recuperando ese sabor de amarga victoria del pasado. Fingiendo que así no pasa nada, que la vecina de la farola de al lado esta peor.
Con el rostro anegado en sudor y esa capa negruzca que cubre el suelo, y que se empeña en vestir la piel desnuda que ose tocarlo, se empecina en levantarse de lo mas hondo para buscar un fugaz amorío entre unos matorrales que la pinte billetes y semen en el bolsillo de su "uniforme" de trabajo. La naturaleza no la trato bien, ni trata bien a nadie, esa noche no es su noche, no es la noche de nadie, pues la noche solo es sueña de si misma, libre, altanera y mezquina.
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