Cuando rodeada de cristales rotos y colillas kamikaces la puta, tirante roto al viendo, sabe quien es, sabe a que aspira y a que no aspira, comprende que es la martir de las ilusiones de un mundo caníbal que no respeta ni a su domador.
Enjaulada en los desastres diarios de su porvenir, no permite ni se atreve a ponerle una mano encima a su destino y dirigir su vida hacia el amanecer donde los sueños salen del coma profundo para regenerar en un nuevo mañana recargado de marcos de esperanza y brillos de suerte.
Es la propia puta de su destino de denigrante aspiración vacía a posibles anhelos de felicidad. Fobia en mano canta barricadas contra el sueño etílico y el delirium tremens de una enredadera de mentiras de vaselina. Jurando al cielo que nunca volverá a pasar hambre de angustia y miedo.Rellena su tristeza con estructuras bimembres de botellas de JB mezclado con indiferencia. Recuperando ese sabor de amarga victoria del pasado. Fingiendo que así no pasa nada, que la vecina de la farola de al lado esta peor.
Con el rostro anegado en sudor y esa capa negruzca que cubre el suelo, y que se empeña en vestir la piel desnuda que ose tocarlo, se empecina en levantarse de lo mas hondo para buscar un fugaz amorío entre unos matorrales que la pinte billetes y semen en el bolsillo de su "uniforme" de trabajo. La naturaleza no la trato bien, ni trata bien a nadie, esa noche no es su noche, no es la noche de nadie, pues la noche solo es sueña de si misma, libre, altanera y mezquina.
No hay comentarios:
Publicar un comentario