Existen dos mundos diferenciados, el mundo de lo erótico, húmedo, placentero, sexual que es eterno, inmutable y perfecto, en el se encuentra los ideales de libertad sexual que rigen el mundo pelitrero (mundo sensible), por otro lado esta el mundo pelitrero, que serian las sombras, restos del mundo del erotismo, una realidad imperfecta que trata de recrear el bienestar e idealización que encontramos en el mundo de lo erótico. Nuestros sexo es eterno e inmutable, por lo que, anteriormente a vivido en el mundo de lo erótico y nuestro cuerpo no seria mas que un esclavo/carcelario del apetito (alma concupiscible) sexual, a merced de la reminiscencia de nuestro sexo.
Habría pues tres partes en las que dividir nuestra potencia sexual, la primera, la razón, la encargada de ponernos los pies en la tierra cuando el apetito no hace asco a lo que no esta a nuestro nivel sensual. la segunda, seria la parte irascible, el ansia que nos chuta una vigorosidad propia de las pornostar, el viagra mental de nuestros cuerpos sedientos de carne humana. La tercera seria el apetito, una vorágine de feromonas sexuales que poseen como innata la necesidad del contacto físico y el traspaso intrapersonal de fluidos corporales.
A través del contacto físico entramos en un proceso de anámnesis (o reminiscencia) con el cual conocemos o mas bien recordamos la estancia reprimida de nuestro sexo en el mundo de lo erótico, descubriendo la libertad sexual que nos caracteriza.
Los mas afectados por las feromonas sexuales, de forma que la lógica les permita crear un barrera de contención hacia las moustrosidades que acechan la nocturnidad de la etilica noche pelitrera, serán los capacitados para guiar los pasos de la población del mundo pelitrero, un líder entre alcohólicos y prostitutas, encargados de satisfacer todos y cada uno de los caprichos de la carne.
Es imposible que no apruebes danielo xD
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